Para los amantes del
senderismo y de la naturaleza, Roses propone cinco
recorridos, perfectamente señalizados y accesibles,
e integrados en un entorno natural único que es
fruto de la perfecta combinación entre mar y
montaña.
Ruta nº1
Descubrir la
prehistoria
Un viaje megalítico
Duración:3
horas (ida)
Distancia:3
kilómetros
Itinerario: Puerta de la Ciudadela · Paseo Marítimo · c/
Francesc Macià · c/ Pitàgores · c/ Homer (conjunto
megalítico)
Visita
opcional:
Cueva-dolmen
del Rec de la Cuana.
La propuesta que recorre los restos
prehistóricos de Roses se encuentra al alcance
de todos. El recorrido comienza enfilando la
calle Francesc Macià en dirección a la
urbanización Els Grecs, desde donde se asciende
por la calle Pitàgores hasta llegar a la calle
Homer, en la que se encuentra ubicado el Hotel
Grecs (50'). Justo delante del hotel se toma un
camino que va ascendiendo y que, después de diez
minutos de trayecto, se bifurca. En este punto
hay que torcer a la izquierda y continuar
subiendo; tras atravesar la calle Praxíteles,
bajo dos alcornoques se encuentra el dolmen Cap
de l'Home. No muy lejos, siguiendo el camino que
sube y cerca de un pino monumental, se halla el
dolmen del Llit de la Generala, construido
alrededor del 3200 a.C.
Siguiendo el sendero, que está delimitado por
una pared de piedra, se llega a un cruce desde
donde se toma el camino que baja a la derecha y
que nos llevará, si nos salimos de él unos
metros, al primer menhir de la Casa Cremada,
fechado entre el cuarto y el tercer milenio a.C.
Siguiendo el sendero hacia abajo, a unos 120
metros saliendo del camino, se encuentran los
restos altomedievales de la iglesia de la Casa
Cremada, que aún conserva un lienzo de pared con
opus spicatum losas dispuestas en forma de
espiga. Sin abandonar en ningún momento el
camino señalizado veremos, a unos 200 metros del
mismo, la cista de la Casa Cremada, que en su
día tuvo un uso funerario. Continuando por el
mismo sendero, y a tan sólo cinco minutos, se
alza el segundo menhir de la Casa Cremada. A 20
minutos, tomando la recta final y siempre por el
mismo sendero que discurre a lo largo de los
lindes de un pinar, se llega al dolmen de la
Creu d'en Cobertella, el más grande de Cataluña,
declarado monumento histórico-artístico en 1964.
Una vez visitado el dolmen, iniciamos el camino
de bajada (6'), que nos llevará al aparcamiento,
al pie de la carretera de Montjoi. Antes de
llegar, si se desea volver a la villa se puede
tomar un camino delimitado por una pared de
piedra que al principio discurre al borde de la
carretera, después la atraviesa y finalmente
baja por la montaña hasta llegar al comienzo de
la calle de la Pedrera a unos veinte minutos, o
bien continuar andando en dirección contraria
por la carretera hasta llegar a las calas de
Montjoi, Pelosa o Jòncols.
Visita opcional:
Si se
desea llegar hasta la cueva-dolmen del Rec de la
Cuana, lo mejor es acceder a ella desde el
aparcamiento de la Creu d'en Cobertella, avanzando
en dirección al Pla de les Gates. Tomando el camino
situado más a la derecha, que bordea el Rec de la
Cuana, y después de 45 minutos de fuerte subida, se
llega a la cueva-dolmen, que data del año 2500 a.C.
y que fue descubierta en 1998. Se trata de un
monumento funerario cuya estructura está formada por
una cavidad natural, un corredor de losas y dos
paredes. Una vez visto el monumento megalítico se
puede volver por el mismo camino por el que se ha
subido o bien seguir por un camino marcado que
enfila la montaña hasta llegar a una bifurcación
que, por la izquierda, conduce hasta el inicio del
itinerario.
Ruta nº2
Descubrir el mar
Todos los
matices del azul
Duración:
1 hora 45
minutos (ida)
Distancia:
4 kilómetros
Itinerario:
Puerta de la
Ciudadela · Paseo Marítimo · Playa de la Punta ·
Puerto · Playa de Palangrers · Punta de la
Poncella · Faro · Playa de Canyelles Petites ·
Playa de la Almadrava.
Opcional:
Castillo de la
Trinitat · Mirador del Puig-Rom · Castro
visigótico.
Pasado el faro de Roses, construido en el año
1864 bajo el reinado de Isabel II, se baja por
unas escaleras perfectamente señalizadas que
llevan a un camino marcado, delimitado por el
mar y las rocas. Después de diez minutos de
paseo, se llega a los Apartamentos Delfín, desde
donde hay que subir unas escaleras hasta acceder
a una calle que bordea los apartamentos. Cuando
se llega a los Apartamentos L'Alguer hay que
volver a bajar unos escalones y tomar el mismo
camino de antes, que lleva a la playa de
Canyelles Petites, una playa de arena fina y
dorada, y de aguas limpias y cristalinas. Una
vez atravesada toda la playa se sube de nuevo
por unos escalones hasta llegar a un sendero que
bordea la costa y que, pasando por la pequeña
cala de Bonifaci, conduce, después de dos
kilómetros de paseo y siempre bordeando la
costa, a la playa de la Almadrava, una extensión
de arena dorada de 450 metros de longitud bañada
por aguas de color azul turquesa.
Visita opcional:
A la
vuelta, después de Canyelles, se sube a la derecha
por la calle Antoni Canals. En el primer recodo, a
unos 100 metros a la derecha, se encuentran las
ruinas del castillo de la Trinitat. Si se sigue por
la misma carretera hasta la parte más alta de la
montaña se accede al mirador, desde donde se pueden
contemplar las vistas panorámicas más fascinantes de
la bahía de Roses. Al este del mirador descansan los
restos del poblado visigótico, una fortaleza
construida durante el siglo VII con fines
defensivos.
Ruta nº3
Descubrir el Paseo
Un mirador
natural
Duración:
45 minutos
(ida)
Distancia:
2 kilómetros
Itinerario:
Puerta de la
Ciudadela · paseo Marítimo · playa de Santa
Margarida.
El
atractivo de este itinerario por el paseo y el
espigón reside tanto en la caminata en sí como en la
visión constante de la bahía. El paseante recorre
gran parte de la playa de Roses, la del Rastrell, la
del Salatar y la de Santa Margarida, hasta llegar al
espigón. Durante el paseo, además de admirar el
paisaje se puede disfrutar de la animación de los
restaurantes y las terrazas, desde donde es posible
contemplar las puestas de sol más impresionantes de
todo el litoral catalán. La caminata acaba en la
urbanización Santa Margarida, una zona turística y
marina residencial con más de dieciséis kilómetros
de canales navegables.
Ruta nº4
Descubrir el paisaje
Siguiendo
el camino de ronda
Duración:
4 horas (ida)
Distancia:
19 kilómetros
Itinerario:
Playa de la
Almadrava · Cala Montjoi · Cala Jòncols
El
camino de ronda de Roses, trazado dentro de los
límites del Parque Natural del Cabo de Creus, forma
parte del GR-92 y del E-10 y se extiende desde la
punta de la Almadrava hasta la cala Jòncols, pasando
por las calas Murtra, Rostella, Montjoi, Calitjàs,
Pelosa, península del cabo Norfeu, Canadell y
Jòncols. El recorrido se inicia al final de la
avenida Díaz Pacheco, pero antes de llegar a una
plazuela sin salida, hay que tirar a la izquierda
por una calle en subida y perfectamente señalizada
que bordea varias casas. Cuando se llega al último
chalet hay que tomar el camino de bajada que conduce
desde la punta Falconera, bordeando el mar, hasta la
cala Jòncols. El camino de ronda permite admirar un
paisaje natural de un azul intenso, con acantilados,
calas y pequeñas ensenadas de aguas limpias y
cristalinas.
Uno de
los lugares más insólitos del camino de ronda es el
cabo Norfeu, una reserva natural situada dentro de
los límites del Parque Natural del Cabo de Creus.
Norfeu es una península que sobresale un kilómetro y
medio del resto del litoral y que recuerda, con una
elegancia indescriptible, la silueta de un
rinoceronte dormido. Se encuentra situada entre las
calas Pelosa y Canadell. Según la mitología, Orfeo,
dios de la música, tocó aquí su lira, y las montañas
del Pirineo se acercaron tanto para escucharlo que
perdieron el equilibrio y dieron lugar a los
acantilados de este cabo.
En el recorrido destacan, entre otros elementos de
interés, la cueva de Les Ermites (caverna de interés
geológico), diversas grutas subacuáticas, la torre
de Norfeu (una torre de vigilancia parcialmente
derruida que servía de punto de referencia para los
pescadores así como para la protección de la costa
frente a los ataques de los piratas), unos escalones
tallados en la roca que permiten descender hasta el
mar y que antiguamente se utilizaban para bajar las
portaderas cargadas de uva, la barraca de Palaunencs,
lugar de cobijo para los payeses y almacén para sus
aperos de labranza, y, por último, una de las joyas
botánicas más sorprendentes de la costa: el
astrálogo.
Al pie de la península se encuentran las sugerentes
rocas del Gat y del Carall Bernat, además de
numerosas cuevas subacuáticas que la erosión, tanto
de la tramontana como del mar, han convertido en
entornos de colores y formas surrealistas. El Gat es
un monolito que recuerda la silueta de un gato,
mientras que el Carall Bernat tiene forma de cuerno
de rinoceronte; sobre esta última roca se ha
instalado un nido artificial con la intención de
favorecer la nidificación del águila pescadora.
Sería una lástima que el visitante se fuera de Roses
sin haber disfrutado de este rico patrimonio
natural, ya sea mediante un paseo por el camino de
ronda, haciendo una excursión en barco por la costa
o disfrutando de una jornada de submarinismo en una
de las zonas de inmersión más impresionantes y
espectaculares del litoral catalán.
Ruta nº5
Descubrir los árboles
Un viaje a
la vegetación monumental
Duración: 1 hora 30 minutos (ida) Distancia: 3 kilómetros Itinerario: Puerta de la Ciudadela · c/ Madrid · Plaza Pep
Ventura · Carretera del Mas Oliva.
c/ Oslo · c/
Brussel·les · c/ Amsterdam · Gran Pino · Olivo
Milenario
La
propuesta que permite conocer los árboles
monumentales de Roses comienza en la urbanización
Mas Oliva. Se inicia enfilando la calle Oslo, sigue
por la calle Brussel·les, que avanza en cuesta, y
atraviesa la calle Viena hasta llegar a la calle
Amsterdam. Una vez allí hay que girar a la derecha y
continuar caminando por un sendero sin asfaltar, de
unos 90 metros, que lleva a una bifurcación. Si
desde aquí se toma el camino que sube a la
izquierda, después de 30 minutos de paseo se llega
al Gran Pino, el pino más grande de Cataluña, con un
perímetro tan espectacular que no puede ser rodeado
por tres hombres cogidos de las manos. Si, en
cambio, se sigue todo recto, en dirección al Mas de
l'Alseda, antes de 25 minutos se puede contemplar la
belleza del Olivo Milenario, un árbol que con el
paso de los siglos se ha convertido en todo un
símbolo de la villa.
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